miércoles, 19 de octubre de 2011

Y si la conciencia pudiera ser trasplantada...

Después de dialogar en clase acerca de la identidad, de la personalidad, a través de experimentos mentales de ciencia-ficción que incluyen la posibilidad del trasplante de nuestro cerebro, nos hemos encontrado con estas inquietantes reflexiones que plantean, cómo no, nuevos interrogantes, nuevos desafíos, sobre el futuro de la humanidad. Muchos temas quedan señalados: identidad personal, inmortalidad, formas de vida más allá del cuerpo… Escucha, escucha lo que dice el siempre sorprendente Michio Kaku.

4 comentarios:

  1. Hola Maria Jesús y Juan Carlos. ¡Enhorabuena por seguir con vuestro trabajo en este blog!

    Supngo que habláis de la novela de ciencia ficción "Mindscan", de Robert J. Sawyer, en la que se plantea la posibiliidad de duplicar un cerebro completo (emociones, sentimientos, ideas, historia...) y trasplantarlo en un cuerpo inmortal. El problema planteado en la novela es la posibilidad de una misma conciencia con dos cuerpos diferentes. Es muy interesante y recomendable porque abre líneas de pensamiento divergente muy ricas.

    Otra lectura, más aplicada, sería analizar también los "trasplantes" de cerebro que sufrimos a diario (MANIPULACIONES): nos dicen cómo pensar, qué creer, qué desear comprar... En la línea de Kant en "Qué es la Ilustración":

    "¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un cura que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea".

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  2. Gracias por tu magnífico comentario. En realidad, la discusión acerca de los posibles trasplantes de cerebro surgió en clase como una forma de reflexionar acerca de la sede de la identidad personal. Sin embargo, a partir de esta serie de experimentos intelectuales surgen otras posibles referencias muy interesantes. Buscaremos la novela que citas.

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  3. el cerebro humano contiene una media de cien mil millones de neuronas, cada una de ellas se conecta con otras mil neuronas. no se trata de chips que podamos reproducir. Es decir, ¿como saber cuales son las conexiones si algunas de ellas ni siquiera son conexiones física, sino químicas? Nuestro cerebro no son chips ni cables, son neurotransmisores (sustancias quimicas) conectando complejas redes neuronales. La ciencia no ha llegado a ni siquiera a comprender cuales son esas redes ni todos los neurotransmisores que existen o su función.
    Nuestra identidad está ahi, en esas redes y conexiones, que además estan en constante cambio.

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  4. Tienes toda la razón. Claro está, las reflexiones de Michio Kaku o la novela de Robert Sawyer forman parte de la ciencia ficción, de los experimentos filosóficos. En cualquier caso, coquetean con la idea de que esas conexiones que nos constituyen dan como resultado un número enorme, pero finito. De ahí la posibilidad imaginaria de su reproducción. Ahora bien, el problema no reside tanto en su reproducción exacta, en un instante determinado, como en el dinamismo que encierra, en su carácter procesual. Así que, en términos generales, estamos de acuerdo. Gracias por tu comentario.

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